The Relic.
No se bien por que, pero nunca me gusto mucho cuando el 3D se mezcla con el terror. Quizás sea el estilo de directores predilectos que tengo, o quizás la época del cine que me marco, pero, sea como sea, soy de los que piensa que la animación computada, en el genero del terror, no tiene un gran lugar. Es por eso que tantas películas taquilleras de terror a mi no me han convencido, teniendo mas a mano el caso de I Am Legend, que quienes hayan leído mi reseña sobre el film, se darán cuenta de que hablo de esos monstruos entre zombies y vampiros, hecho con una muy buena calidad digital, pero no la suficiente como para convencerme. Por eso valoro a esos directores que, aun contando con la tecnología para hacerlo, vuelven a la vieja escuela y usan prostéticas y animatronicas, como por ejemplo en Underworld, donde los resultados son mas que excelentes. Ejemplos tanto de un lado como del otro, puedo dar a montones, pero no es mi intención. Esta vez, me toca reseñar la cinta The Relic, quien es un símbolo de esa época donde la ola de la animación computada estaba golpeando duro en Hollywood. La primera media hora de cinta tiene una dinámica demasiado estructurada, lo que hace que el ritmo narrativo y su desenlace argumental resulten ser un tanto aburridos, ya que las escenas son una continua demostración de los personajes y sus conflictos relacionados con el tema principal de la película, pero al no mostrar algo contundente que realce la dinámica, todo queda resumido a un tramo de cinta realmente plano sin mucho para ofrecer. Pero lentamente, luego de estos 30 minutos iniciales, la cinta comienza a cobrar fuerza y el ritmo de la misma se acelera, aunque la base estructurada del guión se mantenga de principio a fin sin modificarse en lo más mínimo. Como hablábamos en un principio, el apartado de los efectos especiales funde una meticulosa aunque no tan bien lograda vieja escuela con unos 3D bastante dispares, que si bien cumplen su objetivo con creces en muchos momentos, dejan mucho que desear teniendo en cuenta la producción de la cinta. Todo se debe al descuido de los detalles, como siempre digo, que le dan más veracidad a lo plasmado. En el plano de las prostéticas, animatronicas y maquillaje, todo esta llevado de la mano de los estudios del genial Stan Winston, quien tiene en su haber los efectos de películas como The Entity, The Thing, Friday the 13th Part III, Edward Scissorhands, Terminator 2: Judgment Day, Pearl Harbor o Constantine, por solo nombrar algunos ejemplos de su trabajo. Pero quizás, el hecho de que en este film haya delegado todo a sus aprendices, es lo que causo que justamente este apartado no sea de lo mejor en efectos de esa época, siendo solo un poco más que convincentes, mostrando unos diseños añejados y unas texturas poco reales. Si bien los últimos minutos de la cinta se vuelven realmente intensos, el resto de la película esta conformado por una lógica tensión de lo desconocido, pero con poco suspenso que no logra sustentar todo lo pretendido por la cinta.
La historia cuenta sobre un cargamento que llega a los Estados Unidos desde Sudamérica, con destino al museo de Chicago. El contenido de la caja eran unas hojas que traían consigo lo que parecían ser huevos o algún hongo, y una especie de tótem en mal estado. Luego de que las cajas son abiertas para su posterior examinación, extrañas muertes y desapariciones comienzan a darse lugar en el edificio. Un policía se unirá a una joven y bella investigadora para descubrir que esos hongos eran parte de una vieja leyenda india por la cual un monstruo gigante esta azotando el museo, producto de la mezcla de un insecto y estos hongos misteriosos.
La dirección esta a cargo del irregular Peter Hyams (Capricorn One, Timecop, End of Days), quien tiene algunas películas muy buenas y otras un tanto mediocres como A Sound of Thunder y, por que, esta que estamos reseñando. Actúan Penelope Ann Miller (The Messengers, The Shadow, Kindergarten Cop), Tom Sizemore (Black Hawk Down, Pearl Harbor, Saving Private Ryan), el legendario James Whitmore (Planet of the Apes, Guns of the Magnificent Seven, Tora! Tora! Tora!) y Linda Hunt (Stranger Than Fiction, Yours, Mine and Ours, Dragonfly), quien quizás sea mas conocida para los fanáticos por ser la voz en off y narrar la serie de videojuegos God of War.
Basada en una novela escrita por Douglas Preston y Lincoln Child, esta película de 1997 no termina de convencer, ya que tiene un apartado tecnico poco realista y una historia un tanto sosa que, ademas, no esta plasmada con majestuocidad. Con algunos minutos de mas en su desarrollo, lo que termina de arruinar a la cinta es el final, donde podemos ver al monstruo corriendo, envuelto en llamas. Un escena digna del olvido.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 5/10
Muyeong Geom ( Shadowless Sword / El Poder de la Espada )
El genero épico de artes marciales le debe su vida en occidente al “taiwanes” Ang Lee, cuando presenta mundialmente la poética producción llamada Crouching Tiger, Hidden Dragon (El Tigre y el Dragón – 2000), que mostraba un magnifico trabajo de coreografías y un despliegue de artes marciales supremo, además de una bella fotografía y una historia firme y visualmente metafórica. Si bien este genero no era nuevo por ese entonces, todos aquellos que no estaban familiarizados con el cine oriental no conocían todos estos detalles y quedaron deslumbrados con dicha producción. De ahí en adelante, las productoras y distribuidoras americanas comenzaron a importar y comercializar esta clase de films, siendo su máximo exponente la increíble cinta protagonizada por el grandioso Jet Li llamada Hero. Como ya he dicho en otro entonces y como deben saber todos los adeptos a este cine… es imposible hacer comparaciones con el cine americano netamente comercial. Por eso mismo, es difícil que la mezcla entre estas dos civilizaciones tan diferentes den por resultado algo optimo, al menos que uno de los dos cambie totalmente su punto de vista. En el caso de Shadowless Sword, la productora New Line Cinema se une con Taewon Entertainment para crear este hibrido del cine oriental. De entrada podemos apreciar que, distinto a otros films del mismo género, las escenas de acción son mucho más sangrientas que lo normal, acercándose así a un “gore” bien realizado, aunque sin entrar demasiado en detalles visualmente impactantes. También alejándose de sus raíces, la fotografía, si bien regala una llamativa gama de colores, sus tonos son opacos y casi sin brillo, haciéndole perder cierta luminosidad a toda la cinta en general. Las escenas de lucha pecan por ser bastante toscas, dotadas de unas coreografías bastante estructuradas y desprolijas, pero que, gracias a su variedad de tomas y a la imaginación impregnada en sus encuadres, ganan una amplitud visual a causa de la compaginación rápida de las mismas, mostrando un trabajo de edición muy valioso para este aspecto que le devuelve parte del brillo faltante. Siguiendo en la parte técnica de estas escenas, otro detalle poco cuidado es el tema de los arneses, que son demasiado evidentes quitándole la fluidez natural de los movimientos que cualquier arte marcial debe presentar. También podemos ver que tiene escenas invaluablemente originales, llenas de creatividad e imaginación, que lamentablemente se ven opacadas por una realización técnica que lejos de ser óptima, se conforma con ser medianamente aceptable y pone sus mejores esfuerzos en el entretenimiento de una acción sin descanso. La historia es una de esas tantas que se desarrolla entre las tantas dinastías orientales, que por tener miles y miles de años de civilización, cientos de guerras y miles de combates, no se cansan de exprimir hasta el hartazgo, aunque este no es el caso. La estructura es bastante firme y el guión es básico, sin grandes giros ni nada que obstaculice su entendimiento, mostrando una dinámica muy convincente y un ritmo realmente frenético, en su mayoría impulsado por las escenas de acción. La música, demasiado americanizada para mi gusto, le da forma a las escenas que contienen a la pequeña historia de amor, dotando a cada imagen de emociones implícitas de una belleza no del todo particular, que termina siendo un cliché mas dentro de la cinta.
La historia cuenta sobre una ciudad que se ha quedado sin rey. Un ejercito enemigo que busca conquistar sus tierras esta matando a todos los descendientes que pueden llegar a estar en el trono. La ciudad y su ejército están totalmente desmoralizados, por lo cual envían a una bella guerrera a que busque y lleve con vida al último de los descendientes, un joven que había abandonado las responsabilidades del trono para elegir una vida que rozaba lo criminal. Una vez que la guerrera encuentra al futuro rey, estos tendrán que viajar y sobrevivir a los constantes ataques de un ejercito liderado por un antiguo villano que solo quiere destruirlos y tomar la ciudad a su disposición.
El film esta dirigido por Young-jun Kim, quien solo tiene una cinta en su haber llamada Bichunmoo. Actúan Seo-jin Lee (I Love You, Taxi of Terror), Hyeon-jun Shin (Face, Marrying the Mafia 2 & 3, Sexy Teacher), y las bellas So-yi Yoon (Arahan, The Twins) y Ki-yong Lee (My Wife Is a Gangster 3).
A fin de cuentas, si bien los aspectos técnicos dejan mucho que desear y la historia no es nada del otro mundo, la película se estabiliza con una terrible dosis de acción continua, que es lo que le da peso y deja que el film sea entretenido y no peque de aburrido. Buenos diseños de personajes y algunas escenas dignas de un anime terminan redondeando dicho producto.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 5/10
Shooter ( Tirador )
Es inevitable pensar que el incidente 9/11 cambio la vida de los habitantes americanos y, por ende, la de su abultada industria. Todos hablaron sobre el incidente: muchos programas especiales se hicieron, nacieron investigaciones obsoletas sobre el tema, se escribieron libros y novelas en pro o en contra de la actitud del presidente de los Estados Unidos. Y Hollywood, era obvio que no se iba a quedar atrás, ni en grandes producciones del tema, ni en otras que, catalogada en cualquier otro genero y con otra temática distinta, tenían algún trasfondo social o político referido al tema. Luego de que los 19 terroristas pertenecientes a la red terrorista Al-Qaeda secuestraran 4 aviones, entre ellos dos de American Airlines, y otros dos de United Airlines, y los hicieran estrellar contra diferentes objetivos ( dos de ellos fueron contra el World Trade Center, uno contra el Pentágono y el otro, a causa de la resistencia de los pasajeros, cayo en campo abierto ), todos aquellos creativos, entendiblemente, no podían dejar de expresar sus ideas, sus fastidios y sus sentimientos en series y películas de consumo mundial. Entre tantos ejemplos que podemos llegar a poner desde fines del 2001 hasta el día de la fecha, Shooter es uno de ellos. No quizás el más significativo, ni el mejor, ni siquiera el más arriesgado, pero uno al fin de cuentas, mostrando que aun después de tanto tiempo, algún golpe indirecto se le puede dar tanto al propio gobierno de los Estados Unidos como a los terroristas en general. Por eso mismo, el film no se priva de hablar ni del atentado del 9/11 ni del tema del petróleo, causante de este y otros tantos desastres bélicos. La introducción del film es realmente muy buena, marcando quizás el tipo de acción potente y violenta que nos espera en el resto del metraje, para satisfacción de los más pretenciosos. La elección de las locaciones se complementa con un preciso equilibrio de las imágenes, que logran ser un regalo visual gracias a los diferentes enfoques y encuadres que elige el director, creando grandes paneos para mostrar magnitud y ostentosidad. Por otro lado, como complemento, utiliza planos cortos y cerrados para mostrar escenas mas personales y así poder puntualizar distintos momentos importantes en el desarrollo. Todos ellos, acompañados de una fotografía que sabe resaltar los colores fuertes y brillantes para las tomas en exteriores. La dinámica narrativa es muy atrapante, manejando los datos precisos para mantenernos interesados en la historia y escondiendo otra información para no terminar siendo demasiado obvio y predecible. La trama es inteligente y esta amparada por una estructura básica, pero no por eso menos convincente, utilizada para contar una historia sin demasiadas complicaciones pero con muchísima fuerza, lo que la hace digna, entre otras cosas, de pertenecer al género de la acción. Con un gran diseño y despliegue de producción, cada centavo gastado esta repartido equitativamente entre los distintos aspectos que le dan vida a un film. En este caso, las locaciones, los buenos actores y la acción, que es realmente impactante, son los principales protagonistas, dando por resultado una equilibrada puesta en escena.
La historia cuenta sobre un ex francotirador, que había pertenecido a los Marines, y que, luego de ser testigo y vivenciar una enorme traición, se recluta solo y alejado del mundo en las montañas. Un día, llegan a su casa un grupo de personas, entre ellas un oficial retirado que, con un buen trabajo psicológico, lo convence de hacer un último trabajo para su gobierno, como buen patriota que es. El protagonista acepta, lleva a cabo el trabajo y, al terminar, se da cuenta de que lo querían eliminar luego del trabajo ya que un oficial de policía le dispara a quemarropa pero no le da en un lugar vital, cosa que produce que el ex Marine, totalmente entrenado, logre escapar. Ahora, solo con la ayuda de un agente del FBI que cree en el, tendrá que cobrarse venganza de quienes lo quieren ver muerto e intentar, por todos los medios, no se victima de su propia venganza.
La dirección esta a cargo de Antoine Fuqua (King Arthur, Tears of the Sun, Training Day), presentando su mejor creación luego de la excelente Training Day, con Denzel Washington y Ethan Hawke. Actúan Mark Wahlberg (Boogie Nights, Planet of the Apes, The Italian Job), quien personalmente, al principio de su carrera no me convencía ni un poco, pero con el tiempo me ha comprado con sublimes personificaciones. Le siguen Danny Glover (Saw, Predator 2, Lethal Weapon Cuadrilogy), Kate Mara (We Are Marshall, Brokeback Mountain, Urban Legends: Bloody Mary) y Michael Peña (Lions for Lambs, World Trade Center, Babel).
Basada en la novela llamada Point of Impact, del escritor Stephen Hunter, la película es un producto sólido y convincente, que muestra un final políticamente real y socialmente correcto a su entender, aunque demasiado predecible y complicado en vano luego de unas vueltas de tuerca realmente inesperadas.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 7/10
[REC]
Me considero un gran admirador del cine español. No de todos sus géneros, sino que, puntualmente, el genero del terror y el suspenso en su defecto. Este cine tiene increíbles exponentes que nada tienen que envidiarle a las grandes superproducciones de Hollywood, y otros exponentes que, sin llegar a ser grandes films, a menos se animar a más e intentan dar su mayor esfuerzo por pertenecer a un género tan vigilado como lo es el terror. El productor Julio Fernández, figurita repetida de la mayoría de las producciones españolas, se hizo conocido no solo por las películas de su país natal, sino también por hacer coproducciones de la altura de El Niño de Barro (España – Argentina), Kilómetro 31 (México – España), Perfume: The Story of a Murderer (Alemania – Francia – España), The Backwoods (Inglaterra – Francia – España), The Nun (USA – España), Romasanta (España – Inglaterra), y otras tantas de igual o mayor reconocimiento. Y, sabiendo que esta como productor de un film que dirige el magnánimo Jaume Balagueró junto al novato pero experimentado Paco Plaza, difícil pensar en que el resultado de esta mezcla sea otro mero fiasco, incluso cuando el trailer nos vende un producto tan visto y tan trillado. [REC] no innova en su aspecto técnico, ya que el estilo fílmico se remite a una cámara en mano captando toda la acción, que, como ya lo hablamos en la reseña de Cloverfield, se puso de moda con la cinta The Blair Witch Project, y que incluso un maestro como lo es George A. Romero lo va a utilizar en su nueva cinta de zombies llamada Diary of the Dead, próxima a estrenarse. Rozando los 15 minutos de cinta, el ambiente creado por el tipo de cámara usada, adquiere una tensión punzante, realmente inquietante, con un misterio continuo por no saber que es lo que pasa, que da por resultado un suspenso arrasador que se ve favorecido en un gran porcentaje no solo por el ya cliché de la cámara en mano, si no por todo el aspecto visual en general, logrando así una fotografía distinta a lo comúnmente visto, focalizándose sobre los tonos oscuros, opacos, esparcidos en lugares cerrados que crean una sensación de encierro verdaderamente asfixiante. Pero a no confundir: mientras la tensión es insostenible en muchas escenas que realmente generan mucha impresión, el suspenso esta como “medido”, “calculado”, no es algo constante, sino que esta detalladamente esparcido por el total del metraje de una forma que a muchos les podría parecer como egoísta, pero que a mi entender, hay que tener muy buen gusto a la hora de recrear escenas que causen tensión sin tener un suspenso previo. Un gran acierto del señor director. A la mitad de la película, la fuerza argumental recae sobre una dinámica narrativa orientada al desarrollo de personajes en un exceso de diálogos, que aun así sigue atrapando al nutrirse de diversos diálogos y apariciones más puntuales y descriptivas de los distintos personajes. Los efectos especiales se basan, prácticamente en maquillajes y algunas prostéticas muy bien realizadas, aprovechando al máximo el estilo fílmico. El sonido, por su parte, es constantemente un sonido “en vivo y en directo”, aparentando una postproducción casi nula. Pero, en ciertos momentos estratégicos donde parece que nada va a pasar, la edición del audio tiene algunos efectos interesantes que hacen que nuestro corazón palpite aceleradamente solo de oír dichos sonidos.
La historia cuenta sobre una reportera y un camarógrafo que, a modo de nota para su programa, deciden pasar una noche en el cuartel de bomberos de Barcelona, para ver como es la vida de estos hombres y ver si, de paso, pueden salir hacia alguna urgencia y captar todo el incidente. La noche parece no terminar mas y entre una cosa y otra, de repente dan la señal de que hay un pedido de ayuda desde un edificio, donde supuestamente hay gritos realmente llamativos. Los dos bomberos, la reportera y el camarógrafo acuden al lugar e ingresan el edificio. Ya adentro, junto a un policía que también estaba allí, suben hacia el piso de donde salían los gritos, para encontrarse con una señora mayor que, toda llena de sangre, logra atacar al policía y morderle el rostro. Luego del incidente, todos los que estaban en el edificio se dan cuenta de que han sido cercados y se les prohíbe la salida, por una cuestión sanitaria, según les dicen. Mientras buscan como salir e intentan descubrir que esta pasando, se incrementan los ataques de las personas que fueron muriendo y ahora, el único cometido será buscar salir con vida de ese lugar.
La película esta dirigida por la dupla formada entre Jaume Balagueró (Frágiles, Darkness, Los Sin Nombre) y Paco Plaza (Romasanta, El Segundo Nombre, Películas para no dormir: Cuento de Navidad), quienes hacer un excelente trabajo en todo sentido. Actúan Manuela Velasco (El Club de los Suicidas, Atraco a las 3… y media, Gente Pez), Ferran Terraza (Los Sin Nombre, El Discreto arte de tocar los… a la gente), Jorge Serrano (Requiem) y Pablo Rosso, que lejos de ser actor, es un camarógrafo profesional, y actúa en este film como, nada menos, que el hombre que lleva la cámara.
La película es un producto de terror y suspenso realmente convincente, que no es mas de lo que pretende y allí esta su acierto. Tiene momentos realmente terribles y desesperantes como la escena final, que crispa cualquier nervio por más frío que se encuentre. Además, le dan una nueva explicación al fenómeno de los zombies, mezclando la ciencia con la posesión demoníaca, algo llamativo y poco desarrollado que puede llegar a generar una secuela. Una esperada secuela, al menos por mí. Pero antes, para los más ansiosos, se podrá ver una remake americana que ya esta en producción, siendo protagonista la poseída de la cinta The Exorcism of Emily Rose.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 8/10
The Game Plan ( Entrenando a Papa )
Que la multimillonaria Disney es una fabrica de sueños, nadie lo puede negar. Cada producto que sale con el sello de su autoría, tiene un merecido éxito, ya que, como empresa que es, tiene gente muy capaz trabajando para su mejor evolución. O alguien piensa lo contrario? Desde que soy niño consumo muchos de los productos Disney, tanto como en sus dibujos cotidianos que pasaban por TV, como sus películas. Mas tarde, cuando se crea la empresa Pixar y comienza a operar bajo su mando, creo que no me he perdido ni un film de esos que, con una novedosa animación 3D, comenzaba a revolucionar el mercado obligando a que otras empresas de la industria pusieran sus manos a trabajar con este tipo de animación. En resumen, y yo así lo creo, Disney fue, es y será, una fabrica de sueños. Y como no ver una película con su sello cuando, además, el protagonista es The Rock, ese luchador que vengo siguiendo desde la lucha libre cuando levantaba su prominente ceja y se lo escuchaba gritar “Do you smell what the rock is cookin’?”, luego de haber apaleado ferozmente a alguno de sus rivales. La mezcla entre estos dos “productos” me fue difícil de resistir y decididamente adquirí la película. No voy a mentir: la cinta, en su historia básica, es quizás más de lo mismo. Pero como siempre digo, lo que importa son los pequeños detalles que condimentan la trama. Por un lado, y ya que estamos en el tema, el guión de la película es muy sólido, sin golpes bajos y apuntando al sentimentalismo, al mismo tiempo que la comedia es el genero que lidera dentro de la cinta. Su estructura es firme y sin grandes vueltas, y colgándose de un hilo conductor claro y conciso, el principio de la película conlleva a un final mas que obvio, cosa que en este caso no esta mal vista ya que hay que tener en cuenta que es una producción orientada a los niños, ni mas, ni menos. Las actuaciones son muy buenas, sobre todo la del protagonista, quien a pesar de ser grandote y haber basado su carrera en eso, poco a poco esta demostrando, al menos a mi parecer, que es mas actor de lo que muchos esperaban. Por eso mismo, la química que se da entre el padre y la hija protagonistas, dan por resultado una magia que se plasma con total naturalidad en el transcurso de las escenas. El aspecto técnico es algo que sorprende, ya que, además de denotar una gran producción, tiene detalles que acentúan el buen gusto del director, como algunas grandes escenas de fútbol americano, con grandes planos cerrados y cámaras lentas que amplían la acción de las escenas. Siguiendo en el mismo rumbo, la fotografía esta muy bien lograda resaltando cada color como debe ser, con un brillo ni muy fuerte para tomar protagonismo, ni muy débil para pasar desapercibido. Los momentos cómicos son variados y la verdad que bastante hilarantes, con personajes absurdos tanto como las situaciones que los juntan, mostrando comicidad tanto grafica como en los diálogos, para que todas las edades puedan disfrutar a pesar de ser una película para niños… de esas que terminan siendo para toda la familia.
La historia cuenta de un héroe del fútbol americano, egocéntrico a mas no poder, que se creía que su equipo sin el no funcionaba e intentaba ganar todos los partidos el solo, sin pensar en el juego en equipo, centrado solamente en la gloria personal. El día menos pensado, le toque el timbre una pequeña quien dice ser su hija, y se le instala en la casa. Le cuenta que su madre tuvo que hacer un viaje y que durante un mes tendrían que convivir, cosa totalmente nueva para el mariscal de campo, que a fuerza de sus errores tendrá que aprender a ser padre y a sentir amor por otra persona que no sea el mismo.
La dirección esta a cargo de Andy Fickman (She’s the Man, Who’s Your Daddy?), quien a mi entender hace un gran trabajo tanto en la dirección de la cinta como en el trabajo con los actores. Actúan Dwayne “The Rock” Johnson (Doom, Walking Tall, The Rundown), la pequeña Madison Pettis (Barney: Let’s Make Music, Barney: Can You Sing That Song?), la bella puertorriqueña Roselyn Sanchez (Rush Hour 2, Boat Trip, Basic) quien también se hizo conocida por ser parte de la serie “Without a Trace“, y Kyra Sedgwick (Loverboy, The Woodsman, Phenomenon).
Ni más ni menos, una película para niños que puede disfrutar toda la familia. Tiene una historia firme, sin complicaciones, no aburre a pesar de que se haga un poco larga, y tiene una moraleja de esas tan típicas de Disney y sus aventuras. Sin grandes pretensiones, hecha solo para entretener y pasar un buen rato, la cinta cumple con todas las expectativas creadas. Un producto de esos que cierran a la perfección.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 8/10
The Game Plan ( Entrenando a Papa )
Que la multimillonaria Disney es una fabrica de sueños, nadie lo puede negar. Cada producto que sale con el sello de su autoría, tiene un merecido éxito, ya que, como empresa que es, tiene gente muy capaz trabajando para su mejor evolución. O alguien piensa lo contrario? Desde que soy niño consumo muchos de los productos Disney, tanto como en sus dibujos cotidianos que pasaban por TV, como sus películas. Mas tarde, cuando se crea la empresa Pixar y comienza a operar bajo su mando, creo que no me he perdido ni un film de esos que, con una novedosa animación 3D, comenzaba a revolucionar el mercado obligando a que otras empresas de la industria pusieran sus manos a trabajar con este tipo de animación. En resumen, y yo así lo creo, Disney fue, es y será, una fabrica de sueños. Y como no ver una película con su sello cuando, además, el protagonista es The Rock, ese luchador que vengo siguiendo desde la lucha libre cuando levantaba su prominente ceja y se lo escuchaba gritar “Do you smell what the rock is cookin’?”, luego de haber apaleado ferozmente a alguno de sus rivales. La mezcla entre estos dos “productos” me fue difícil de resistir y decididamente adquirí la película. No voy a mentir: la cinta, en su historia básica, es quizás más de lo mismo. Pero como siempre digo, lo que importa son los pequeños detalles que condimentan la trama. Por un lado, y ya que estamos en el tema, el guión de la película es muy sólido, sin golpes bajos y apuntando al sentimentalismo, al mismo tiempo que la comedia es el genero que lidera dentro de la cinta. Su estructura es firme y sin grandes vueltas, y colgándose de un hilo conductor claro y conciso, el principio de la película conlleva a un final mas que obvio, cosa que en este caso no esta mal vista ya que hay que tener en cuenta que es una producción orientada a los niños, ni mas, ni menos. Las actuaciones son muy buenas, sobre todo la del protagonista, quien a pesar de ser grandote y haber basado su carrera en eso, poco a poco esta demostrando, al menos a mi parecer, que es mas actor de lo que muchos esperaban. Por eso mismo, la química que se da entre el padre y la hija protagonistas, dan por resultado una magia que se plasma con total naturalidad en el transcurso de las escenas. El aspecto técnico es algo que sorprende, ya que, además de denotar una gran producción, tiene detalles que acentúan el buen gusto del director, como algunas grandes escenas de fútbol americano, con grandes planos cerrados y cámaras lentas que amplían la acción de las escenas. Siguiendo en el mismo rumbo, la fotografía esta muy bien lograda resaltando cada color como debe ser, con un brillo ni muy fuerte para tomar protagonismo, ni muy débil para pasar desapercibido. Los momentos cómicos son variados y la verdad que bastante hilarantes, con personajes absurdos tanto como las situaciones que los juntan, mostrando comicidad tanto grafica como en los diálogos, para que todas las edades puedan disfrutar a pesar de ser una película para niños… de esas que terminan siendo para toda la familia.
La historia cuenta de un héroe del fútbol americano, egocéntrico a mas no poder, que se creía que su equipo sin el no funcionaba e intentaba ganar todos los partidos el solo, sin pensar en el juego en equipo, centrado solamente en la gloria personal. El día menos pensado, le toque el timbre una pequeña quien dice ser su hija, y se le instala en la casa. Le cuenta que su madre tuvo que hacer un viaje y que durante un mes tendrían que convivir, cosa totalmente nueva para el mariscal de campo, que a fuerza de sus errores tendrá que aprender a ser padre y a sentir amor por otra persona que no sea el mismo.
La dirección esta a cargo de Andy Fickman (She’s the Man, Who’s Your Daddy?), quien a mi entender hace un gran trabajo tanto en la dirección de la cinta como en el trabajo con los actores. Actúan Dwayne “The Rock” Johnson (Doom, Walking Tall, The Rundown), la pequeña Madison Pettis (Barney: Let’s Make Music, Barney: Can You Sing That Song?), la bella puertorriqueña Roselyn Sanchez (Rush Hour 2, Boat Trip, Basic) quien también se hizo conocida por ser parte de la serie “Without a Trace“, y Kyra Sedgwick (Loverboy, The Woodsman, Phenomenon).
Ni más ni menos, una película para niños que puede disfrutar toda la familia. Tiene una historia firme, sin complicaciones, no aburre a pesar de que se haga un poco larga, y tiene una moraleja de esas tan típicas de Disney y sus aventuras. Sin grandes pretensiones, hecha solo para entretener y pasar un buen rato, la cinta cumple con todas las expectativas creadas. Un producto de esos que cierran a la perfección.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 8/10
El Niño de Barro.
Un peso pesado español y otro argentino, unían fuerzas para producir una prometedora película de suspenso basada en uno de los casos policiales más fuertes de la Argentina. El “petiso orejudo” fue un asesino que con menos de 16 años ya había asesinado a muchísima gente de la forma mas brutal, ya que no solo se conformaba con asesinarlos, sino que los torturaba de formas indescriptibles antes y después de muertos. Cayetano Santos Godino era su nombre real, y había nacido el 31 de octubre de 1896. A decir verdad, la historia argentina no tiene grandes casos policiales para plasmar en cintas, ya que quitando la dictadura (plasmada hasta el hartazgo) y la guerra de las Malvinas (plasmada pocas veces y de formas no muy convincentes), solo quedan dos asesinos que azotaron las mentes de los criminalistas nacionales: el primer caso es el nombrado, el del “petiso orejudo”. Y después, quizás mas popular por su conducta, fue el caso de Carlos Eduardo Robledo Puch (que para quien lo piense, nada tiene que ver con mi apellido familiar), joven criminal nacido el 22 de enero de 1952, apodado “el ángel negro” o en su defecto “el ángel de la muerte” por la prensa local de ese entonces. Por eso, como decía antes, el productor español de renombre, Julio Fernández, y el niño mimado de la televisión argentina, Adrián Suar, deciden plasmar la vida de este joven, en una coproducción hispano-argentina. Al contrario de lo que se podría pensar, la historia no esta enfocada en los asesinatos del petiso orejudo, sino que, por lo contrario, esta enfocada en un joven protagonista que, por una cuestión psicológica, tiene premoniciones y puede ver a las victimas del asesino. De esta forma, se crea un guión firme aunque demasiado inocente y predecible, que de suspenso tiene poco y el misterio dura poco y nada, ya que la estructura lineal de la trama da por sobreentendido ciertos aspectos que deberían quedar como incógnitas. La fotografía de la cinta tiene a perderse en lo opaco de muchos decorados, y también, en las locaciones elegidas, el juego de luces y la disposición de las mismas opta por tener un bajo recurso fotográfico y dejar que la cinta por completo parezca añejada, casi como una imagen gastada. De todas formas, las locaciones están muy bien elegidas y reconstruidas, además de estar filmadas de una forma inteligente, ya que mostrando poco y nada del barrio donde transcurren los hechos, se editan y se compaginan de una forma tal que se completa la cinta sin notar la poca variedad de decorados. La dinámica narrativa esta contrapuesta por un ritmo argumental firme pero sin demasiada fuerza, haciendo que por momentos la cinta se vuelva un tanto aburrida y se vaya de foco, ya que se le da mucha importancia a personajes secundarios para mantener la incógnita del asesino, quien de repente cobra una importancia desmedida con su aparición en el resto del film. Las actuaciones, por momentos, dejan bastante que desear, ya que la mezcla de excelentes actores con otros novatos o desconocidos no esta bien balanceada por un trabajo firme por parte del director.
La película cuenta la historia de un pequeño niño, hijo de una española que vino a la Argentina y se puso en pareja con un policía que conoce cuando, un día en el parque de diversiones, su hijo es agredido por un desconocido y este policía le salva la vida. A partir de allí, el niño sufre pesadillas sobre ese día y de vez en cuando tiene ciertas premoniciones y ve como asesinan gente en el lugar donde el había sido agredido. Las premoniciones se acentúan cuando el “petiso orejudo” comienza a matar por pura diversión, y el niño ayuda a la policía, que primero se muestra indiferente a este “fenómeno” pero que después lo ve necesario para encontrar al asesino.
La dirección esta a cargo del español Jorge Algora (Camino de Santiago. El origen, Terra de náufragos, Emigrantes en terra de emigrantes) quien realiza una tarea demasiado básica y mediocre para merecer crédito alguno. Actúan la bella y talentosa Maribel Verdú (El Laberinto del fauno, Y tu mamá también, Belle epoque), el porteño Daniel Freire (El Censor, Lucía y el sexo, Arizona sur), el gallego Chete Lera (Abre los ojos, El Alquimista impaciente, Tocar el cielo), el novato Juan Ciancio (Mi Argentina privada) y el joven argentino Abel Ayala (Maradona – La mano de Dios, Grité una noche, El Polaquito), quien brinda una de las personificaciones mas sorprendentes.
Desgraciadamente, la cinta es mucho menos de lo que promete. Tiene muchos puntos en contra y casi ninguno a favor, sobre todo si hacemos hincapié en el género al que dice pertenecer y observamos que es lo que nos transmite. Por momentos aburrida y un tanto obvia, la película no deja de ser una mas de las tantas coproducciones que terminan quedando en el olvido, aunque si nos compenetramos con mucha fuerza en su historia, puede que nos mantenga atrapados en algunos momentos.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 5/10
El Niño de Barro.
Un peso pesado español y otro argentino, unían fuerzas para producir una prometedora película de suspenso basada en uno de los casos policiales más fuertes de la Argentina. El “petiso orejudo” fue un asesino que con menos de 16 años ya había asesinado a muchísima gente de la forma mas brutal, ya que no solo se conformaba con asesinarlos, sino que los torturaba de formas indescriptibles antes y después de muertos. Cayetano Santos Godino era su nombre real, y había nacido el 31 de octubre de 1896. A decir verdad, la historia argentina no tiene grandes casos policiales para plasmar en cintas, ya que quitando la dictadura (plasmada hasta el hartazgo) y la guerra de las Malvinas (plasmada pocas veces y de formas no muy convincentes), solo quedan dos asesinos que azotaron las mentes de los criminalistas nacionales: el primer caso es el nombrado, el del “petiso orejudo”. Y después, quizás mas popular por su conducta, fue el caso de Carlos Eduardo Robledo Puch (que para quien lo piense, nada tiene que ver con mi apellido familiar), joven criminal nacido el 22 de enero de 1952, apodado “el ángel negro” o en su defecto “el ángel de la muerte” por la prensa local de ese entonces. Por eso, como decía antes, el productor español de renombre, Julio Fernández, y el niño mimado de la televisión argentina, Adrián Suar, deciden plasmar la vida de este joven, en una coproducción hispano-argentina. Al contrario de lo que se podría pensar, la historia no esta enfocada en los asesinatos del petiso orejudo, sino que, por lo contrario, esta enfocada en un joven protagonista que, por una cuestión psicológica, tiene premoniciones y puede ver a las victimas del asesino. De esta forma, se crea un guión firme aunque demasiado inocente y predecible, que de suspenso tiene poco y el misterio dura poco y nada, ya que la estructura lineal de la trama da por sobreentendido ciertos aspectos que deberían quedar como incógnitas. La fotografía de la cinta tiene a perderse en lo opaco de muchos decorados, y también, en las locaciones elegidas, el juego de luces y la disposición de las mismas opta por tener un bajo recurso fotográfico y dejar que la cinta por completo parezca añejada, casi como una imagen gastada. De todas formas, las locaciones están muy bien elegidas y reconstruidas, además de estar filmadas de una forma inteligente, ya que mostrando poco y nada del barrio donde transcurren los hechos, se editan y se compaginan de una forma tal que se completa la cinta sin notar la poca variedad de decorados. La dinámica narrativa esta contrapuesta por un ritmo argumental firme pero sin demasiada fuerza, haciendo que por momentos la cinta se vuelva un tanto aburrida y se vaya de foco, ya que se le da mucha importancia a personajes secundarios para mantener la incógnita del asesino, quien de repente cobra una importancia desmedida con su aparición en el resto del film. Las actuaciones, por momentos, dejan bastante que desear, ya que la mezcla de excelentes actores con otros novatos o desconocidos no esta bien balanceada por un trabajo firme por parte del director.
La película cuenta la historia de un pequeño niño, hijo de una española que vino a la Argentina y se puso en pareja con un policía que conoce cuando, un día en el parque de diversiones, su hijo es agredido por un desconocido y este policía le salva la vida. A partir de allí, el niño sufre pesadillas sobre ese día y de vez en cuando tiene ciertas premoniciones y ve como asesinan gente en el lugar donde el había sido agredido. Las premoniciones se acentúan cuando el “petiso orejudo” comienza a matar por pura diversión, y el niño ayuda a la policía, que primero se muestra indiferente a este “fenómeno” pero que después lo ve necesario para encontrar al asesino.
La dirección esta a cargo del español Jorge Algora (Camino de Santiago. El origen, Terra de náufragos, Emigrantes en terra de emigrantes) quien realiza una tarea demasiado básica y mediocre para merecer crédito alguno. Actúan la bella y talentosa Maribel Verdú (El Laberinto del fauno, Y tu mamá también, Belle epoque), el porteño Daniel Freire (El Censor, Lucía y el sexo, Arizona sur), el gallego Chete Lera (Abre los ojos, El Alquimista impaciente, Tocar el cielo), el novato Juan Ciancio (Mi Argentina privada) y el joven argentino Abel Ayala (Maradona – La mano de Dios, Grité una noche, El Polaquito), quien brinda una de las personificaciones mas sorprendentes.
Desgraciadamente, la cinta es mucho menos de lo que promete. Tiene muchos puntos en contra y casi ninguno a favor, sobre todo si hacemos hincapié en el género al que dice pertenecer y observamos que es lo que nos transmite. Por momentos aburrida y un tanto obvia, la película no deja de ser una mas de las tantas coproducciones que terminan quedando en el olvido, aunque si nos compenetramos con mucha fuerza en su historia, puede que nos mantenga atrapados en algunos momentos.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 5/10
Feel the Noise.
Cuando el rap y el hip hop solo se reflejaban en las películas como la música que cultivaba gangsters y matones de los barrios negros de los Estados Unidos, un vivo y visionario productor hacia que la consagrada promesa blanca del rap, Eminem, protagonice una película inspirada medianamente en su propia vida. Así es como el film del 2002, 8 Mile, dirigido por Curtis Hanson (Lucky You, In Her Shoes, Wonder Boys) haciendo una gran labor, recibía mas de 20 nominaciones de todo tipo, incluidos los Oscars. Aunque pocos lo admitan, este film fue el “precursor” de que se hagan otros por el estilo, y es así como en el 2005 salen dos películas similares: por un lado, tenemos a la ficción llamada Hustle & Flow, dirigida por Craig Brewer (Black Snake Moan) que cuenta los vaivenes en la vida de un hombre que, perdidos todos sus sueños, decide convertirse en cantante de rap para salir a la fama. Por otro lado, tenemos la biográfica Get Rich or Die Tryin’, dirigida por Jim Sheridan (In the Name of the Father) y protagonizada por Curtis ‘50 Cent‘ Jackson, quien se “auto representa” en un guión también inspirado en su propia vida. Se han hecho otras películas símiles, pero sin gran repercusión ni publicidad, hasta que en el 2007 la “newyorkina” de raíces latinas Jennifer Lopez decide producir un film con grandes similitudes, pero llevándolo a Puerto Rico y teniendo como ritmo principal al conocido Reggaeton, ritmo que resulta de la mezcla entre el hip hop y otros ritmos mas latinos. En esta cinta, las cosas comienzan diferente a las otras, ya que, como dije antes, la acción nos traslada desde la vida en los barrios bajos de Harlem hasta Puerto Rico, donde se nos muestran sus costumbres y su cultura con detalle, pasando casi por alto el cliché de acentuar cuan dura es la vida del afroamericano en los Estados Unidos. Con una dinámica narrativa firme, llena de situaciones y diálogos a la medida, la cinta se va nutriendo de una interesante metáfora que hace las diferencias entre el ritmo de Puerto Rico y el ritmo americano, uniendo temáticas en sus líricas como un reflejo de libertad de expresión. Como todo drama que se precie, incluso en esos que no tienen al drama como fuerte obligatorio pero si en su contenido global, como en este caso, se hace hincapié en las relaciones humanas, con una estructura que centra esta suerte de “análisis” sobre la relación padre-hijo un poco problemática. La música, como era de esperar, es una selección acertada de los mejores ritmos y bueno temas de ambos géneros, con mucha fuerza y representatividad de cada lugar, haciéndose presente bandas y músicos como Omarion, Sean Paul, Young Rome, Wyclef, Tego Calderon o Calle 13, entre otros. El guión y su estructura son bastante mediocres, ya que están construidos sobre diversos clichés clásicos y, si bien no tienen la fuerza necesaria ni el alma que predica, termina convenciendo al menos a aquellos que gustamos de este tipo de música y su proceso, detalle quizás innecesario pero que al ser mostrado, como en este caso, le da un poco mas de empuje al producto, haciéndolo quizás mas creíble. El apartado técnico, por ultimo, deja bastante que desear, mostrando una fotografía demasiado básica y un trabajo de cámaras digno de un novato sin aspiración alguna.
La historia cuenta sobre un joven del barrio de Harlem, que como muchos de su clase, tiene el sueño de, algún día, ser cantante de rap. Tras tener una pelea con una pandilla local, la madre decide mandarlo con su padre, a quien el nunca conoció y a quien su madre le había ocultado durante toda su vida. Al llegar a Puerto Rico, inmediatamente se hace amigo del hijo de la nueva mujer de su padre, y conoce a una joven que los va a ayudar en su proyecto musical, ya que al conocer los ritmos puertorriqueños, el joven protagonista cree poder adaptar su forma de cantar y ser una estrella mas de la escena local del Reggaeton.
La dirección esta a cargo del argentino Alejandro Chomski (Dormir al sol, Hoy y mañana), quien no hace un grandioso trabajo como director. Muchos dicen que tuvo su oportunidad y la dejo pasar. Actúan Omarion Grandberry (Somebody Help Me, Fat Albert, You Got Served), Giancarlo Esposito (Ali, Derailed, Blind Horizon), la belleza de aires latinos Zulay Henao (Illegal Tender, Grizzly Park, Saturday Morning) y Victor Rasuk (Lords of Dogtown, Adrift in Manhattan, Stop Loss).
Con el esteriotipado y cursi dejo moral de hacer nuestros sueños realidad, y con un pequeño golpe a la comercialización de la música en manos del imperialismo y de cómo sus grandes “managers” intentar deformar un producto original para que se puedan vender, quitándole el alma al trabajo ajeno. Pero fuera de todo este dilema “social”, tanto J-Lo como su esposo no pierden oportunidad y hacen un pequeño y patético cameo llegando al final de la cinta, que, por cierto, termina siendo totalmente predecible.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 5/10
Feel the Noise.
Cuando el rap y el hip hop solo se reflejaban en las películas como la música que cultivaba gangsters y matones de los barrios negros de los Estados Unidos, un vivo y visionario productor hacia que la consagrada promesa blanca del rap, Eminem, protagonice una película inspirada medianamente en su propia vida. Así es como el film del 2002, 8 Mile, dirigido por Curtis Hanson (Lucky You, In Her Shoes, Wonder Boys) haciendo una gran labor, recibía mas de 20 nominaciones de todo tipo, incluidos los Oscars. Aunque pocos lo admitan, este film fue el “precursor” de que se hagan otros por el estilo, y es así como en el 2005 salen dos películas similares: por un lado, tenemos a la ficción llamada Hustle & Flow, dirigida por Craig Brewer (Black Snake Moan) que cuenta los vaivenes en la vida de un hombre que, perdidos todos sus sueños, decide convertirse en cantante de rap para salir a la fama. Por otro lado, tenemos la biográfica Get Rich or Die Tryin’, dirigida por Jim Sheridan (In the Name of the Father) y protagonizada por Curtis ‘50 Cent‘ Jackson, quien se “auto representa” en un guión también inspirado en su propia vida. Se han hecho otras películas símiles, pero sin gran repercusión ni publicidad, hasta que en el 2007 la “newyorkina” de raíces latinas Jennifer Lopez decide producir un film con grandes similitudes, pero llevándolo a Puerto Rico y teniendo como ritmo principal al conocido Reggaeton, ritmo que resulta de la mezcla entre el hip hop y otros ritmos mas latinos. En esta cinta, las cosas comienzan diferente a las otras, ya que, como dije antes, la acción nos traslada desde la vida en los barrios bajos de Harlem hasta Puerto Rico, donde se nos muestran sus costumbres y su cultura con detalle, pasando casi por alto el cliché de acentuar cuan dura es la vida del afroamericano en los Estados Unidos. Con una dinámica narrativa firme, llena de situaciones y diálogos a la medida, la cinta se va nutriendo de una interesante metáfora que hace las diferencias entre el ritmo de Puerto Rico y el ritmo americano, uniendo temáticas en sus líricas como un reflejo de libertad de expresión. Como todo drama que se precie, incluso en esos que no tienen al drama como fuerte obligatorio pero si en su contenido global, como en este caso, se hace hincapié en las relaciones humanas, con una estructura que centra esta suerte de “análisis” sobre la relación padre-hijo un poco problemática. La música, como era de esperar, es una selección acertada de los mejores ritmos y bueno temas de ambos géneros, con mucha fuerza y representatividad de cada lugar, haciéndose presente bandas y músicos como Omarion, Sean Paul, Young Rome, Wyclef, Tego Calderon o Calle 13, entre otros. El guión y su estructura son bastante mediocres, ya que están construidos sobre diversos clichés clásicos y, si bien no tienen la fuerza necesaria ni el alma que predica, termina convenciendo al menos a aquellos que gustamos de este tipo de música y su proceso, detalle quizás innecesario pero que al ser mostrado, como en este caso, le da un poco mas de empuje al producto, haciéndolo quizás mas creíble. El apartado técnico, por ultimo, deja bastante que desear, mostrando una fotografía demasiado básica y un trabajo de cámaras digno de un novato sin aspiración alguna.
La historia cuenta sobre un joven del barrio de Harlem, que como muchos de su clase, tiene el sueño de, algún día, ser cantante de rap. Tras tener una pelea con una pandilla local, la madre decide mandarlo con su padre, a quien el nunca conoció y a quien su madre le había ocultado durante toda su vida. Al llegar a Puerto Rico, inmediatamente se hace amigo del hijo de la nueva mujer de su padre, y conoce a una joven que los va a ayudar en su proyecto musical, ya que al conocer los ritmos puertorriqueños, el joven protagonista cree poder adaptar su forma de cantar y ser una estrella mas de la escena local del Reggaeton.
La dirección esta a cargo del argentino Alejandro Chomski (Dormir al sol, Hoy y mañana), quien no hace un grandioso trabajo como director. Muchos dicen que tuvo su oportunidad y la dejo pasar. Actúan Omarion Grandberry (Somebody Help Me, Fat Albert, You Got Served), Giancarlo Esposito (Ali, Derailed, Blind Horizon), la belleza de aires latinos Zulay Henao (Illegal Tender, Grizzly Park, Saturday Morning) y Victor Rasuk (Lords of Dogtown, Adrift in Manhattan, Stop Loss).
Con el esteriotipado y cursi dejo moral de hacer nuestros sueños realidad, y con un pequeño golpe a la comercialización de la música en manos del imperialismo y de cómo sus grandes “managers” intentar deformar un producto original para que se puedan vender, quitándole el alma al trabajo ajeno. Pero fuera de todo este dilema “social”, tanto J-Lo como su esposo no pierden oportunidad y hacen un pequeño y patético cameo llegando al final de la cinta, que, por cierto, termina siendo totalmente predecible.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 5/10




































































