House of Voices ( La Casa de las Voces )

La película empieza ostentosa y llamativa. El principio es interesante y atrapante, con un clima de suspenso que nos agarra y no nos deja salir. Después, la cosa cambia. El film, como la mayoría de sus productos franceses amigos, tiene una estética realmente envidiable. La fotografía es puro arte. En cada escena parece como si estuviésemos observando un perfecto degrade de colores que crean climas y ambientes únicos, llenos de belleza. Las escenas de suspenso a media luz, las penumbras, los fuertes contrastes en escenas chocantes, todo esta cuidado en su más mínimo detalle. También ayudan bastante en este aspecto, los encuadres, algunos muy extraños de por cierto, y otros que rozan la perfección, con amplios panoramas que acompañan al nivel visual del film. Los climas de suspenso que logran generarse son buenos, tensos, aunque se ven gravemente afectados por escenas largas que no llegan a ningún lado, escenas eternas que no terminan en nada, no muestran nada, y solo quedan en esa sugestión que se desvanece, como si la escena misma no tuviese un “por que”. Ambientada en un orfanato casi abandonado allá por 1958 en los Alpes Franceses, la estética lleva a tener un edificio desgastado, un guiño demasiado usado en este genero. Pero que ayuda a la hora de ambientar al supuesto suspenso. Tiene varios huecos argumentales, como el pasado escabroso que guarda la protagonista, el embarazo que esconde, son puntos que indican que tienen que ver con el desarrollo del film, pero que al final poco tenían que ver. Así como los “niños que asustan”, fantasmitas nombrados durante toda la película pero que solo al final y de una forma expresiva y casi renacentista podemos ver. La temática principal nunca se define, el guión no parece ser uno solo, por lo cual la temática pierde su eje y hace que no sepamos hacia donde va el film y de donde viene. Un principio que poco tiene que ver con el nudo, y un nudo que menos tiene que ver con el final. Pasada la hora de película, esta da un giro brusco e inesperado, y el argumento empieza a tomar otra forma y otro color, que desentonan con lo que se nos venia mostrando. Una producción buena, no muy abultada, pero donde estaban todas las herramientas para hacer un excelente film. Lo único malo es que el director no supo usar bien todas estas herramientas, sino que se preocupo mas por el aspecto visual que por la historia de la película. Quizás haya sido por la poca experiencia del director Pascal Laugier (4ème sous sol, Tête de citrouille), en quien el icono francés por estos días Christophe Gans (Crying Freeman, Le Pacte des Loups, Silent Hill) confió para producirle el film, motivo real por el cual mire este film con cierto entusiasmo. Las actuaciones son… buenas, digamos, para no ser tan malos. Tienen sus momentos de brillantes y otros donde los diálogos se acartonan, hay pausas y las conversaciones resultan un poco duras, como programadas, sin soltura, pero como dije antes, en otros momentos los actores brillan. Ellos son, empezando por su protagonista: Virginie Ledoyen (The Beach, Bosque de sombras, Bon voyage). Le siguen las coprotagonistas Lou Doillon (Kung-Fu master, Nana, The Private Life of Samuel Pepys) y Dorina Lazar (Subspecies 4: Bloodstorm, Leapin’ Leprechauns, Amen.).
En fin, una producto encaminado que termina siendo bajo. Al finalizar la película, nos quedamos con la sensación de que algo nos perdimos y no le encontramos mucho sentido a todo el conjunto. Una lastima, con más producción, otro director y otro escritor, quizás el film hubiese sido algo muy bueno.
Lucas Robledo.
Puntuacion: 4/10

Recomendamos ver “Frágiles”, para tener un ejemplo de como, con “lo mismo”, se puede llevar adelante una historia en donde hasta puede cerrar el giro de 180° sobre el final, sin caer en clichés tipo “sexto sentido”.